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Carrera de Primavera Donostiarrak – UPV 2016

Campeonato de Gipuzkoa de 10km en ruta 2016

No tengo la costumbre de escribir antes de las carreras pero esta vez voy a hacer una excepción. Cuando empiezo a escribir estas líneas, es martes 8 de marzo y, por lo tanto, quedan 5 días para el primer objetivo de la temporada. De hecho, el gran objetivo de la temporada.

Escribir estas líneas me está costando más de lo esperado. De hecho, ya estamos a jueves 10 de marzo (3 días para la carrera). Los pensamientos se me amontonan en la cabeza y no encuentro la forma de materializarlos en palabras. Al acabar de escribir estas líneas ya estamos a lunes 14 de marzo (1 días después de la carrera por lo que aquello de escribir antes de una carrera tendrá que esperar).

Cerré el año 2015 (en el plano deportivo) corriendo al San Silvestre Donostiarra y, a partir de ahí, comencé a pensar en el gran objetivo de 2016: bajar de los 35 minutos y 30 segundos en un diez mil. Hasta entonces, una vez pasada la media del maratón de Donostia, había seguido entrenando pero sin una gran exigencia.

Para un corredor como Yo, con una marca personal de 36:22, bajar de 35 minutos y 30 segundos suponía una vuelta de tuerca importante. Así que, dicho y hecho, nos pusimos a ello. La fórmula, en realidad, es bastante sencilla: más entrenamiento; entrenamiento más específico (las últimas semanas iba de serie en serie); menos peso. Fácil de decir y de escribir y no tan fácil de llevar a la práctica en ciertas ocasiones. Han sido algo más de dos meses (10 semanas para ser exactos) de entrenamientos con momentos buenos, momentos menos buenos y momentos muy buenos. Entrenamientos en solitario y entrenamientos en la inmejorable compañía de Xabi. Entrenamientos muy llevaderos y entrenamientos inagotables. Entrenamientos con un tiempo estupendo y entrenamientos con un tiempo endiablado.

En definitiva, ha sido un camino de 10 semanas en el que he ganado velocidad, resistencia y forma física. 10 semanas en las que he perdido peso. 10 semanas en las que he disfrutado mucho y en las que no he faltado a ningún entrenamiento (me siento afortunado por ello). Pero, sobre todo, 10 semanas en las que he aprendido unas cuantas lecciones y en las que me he conocido un poquito más. Lecciones que comparto con vosotros por si os pueden servir en el futuro:

  • Entre objetivo y objetivo, el cuerpo y la mente necesitan un descanso. Cambiar de deporte, relajar los entrenos, aflojar la dieta, etc. Yo aflojé los entrenos y metí algún día de monte de por medio pero no relajé la dieta cuando debí hacerlo y eso me ha hecho pasar momentos difíciles cuando el siguiente objetivo ya estaba demasiado cerca.
  • Ojo con hacer coincidir un día de descanso con un día no laborable. A mí, me sienta fatal. Se me mezcla la ansiedad de la falta de entrenamiento con el tiempo libre y el resultado es que como mucho más de lo que debo y, sobre todo, de lo que no debo.
  • En 10 semanas, hay margen para los errores y para las concesiones. No conviene obsesionarse. Hay días en los que por uno u otro motivo, el entrenamiento no sale como estaba planeado. Que no salten las alarmas, somos humanos. Alégrate por haber completado el entrenamiento aunque no sea en los ritmos marcados o por haber completado una parte del mismo en lugar de fustigarte por lo que no has conseguido.
  • Date pequeñas recompensas materiales. A parte de motivarte cuando un entreno te sale bien, date una alegría. En mi caso, lo confieso: el chocolate. He descubierto que 2 o 3 onzas de chocolate me sientan fenomenal. Sin abusar, claro.

En fin, que el domingo no sé si bajaré de 35 minutos y medio o no. Es parte de la grandeza del deporte y te hace valorar aún más lo que consigues. Puedes preparar una prueba con el más mínimo detalle y el día D un pequeño detalle puede dar al traste con el objetivo. Es parte del juego y hay que saber asumirlo.

Sin ánimo de ser derrotista ni de buscar consuelos y, siguiendo el consejo de un gran corredor popular guipuzcoano, el plan B para el domingo es lograr marca personal. Y, más allá del Plan A y del plan B, tengo claro que el domingo voy a tener más de una cosa que celebrar: el haber llegado a la línea de salida con los deberes hechos, el haber podido cumplir todos y cada uno de los entrenamientos, el haber disfrutado de muchos de ellos, el poder haber compartido alguno de ellos,… En resumen, el haber disfrutado del camino. Porque, de eso se trataba, ¿no?

A estas alturas ya conozco el resultado y sigo manteniendo que el camino ha merecido la pena, y mucho.

Para los amantes de los números, entre los que me incluyo, ahí van unos cuantos: 293 repeticiones; 861,51 kilómetros; 169.350 metros en repeticiones; 122 sesiones de entrenamiento.

El camino es la recompensa – Oscar W. Tabárez y Horacio Tato López.

El camino es la meta – Osho.

El viaje es la recompensa – Steve Jobs.

XXVI Cross 3 playas

Publicado: 13 de octubre de 2015 en Running / Correr
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XXVI Cross 3 playas
11 de octubre de 2015
10:00 AM (esta vez sin sorpresas)
Si hace un par de semanas os contaba que me presentaba en la salida de la Josetxo Imaz después de mes y medio sin disputar una carrera, el domingo pasado me presentaba en la salida del Cross 3 playas tras algo más de 4 meses* (126 días para ser exactos) sin disputar un carrera por las calles de Donostia.
Correr en tu ciudad siempre es especial porque conoces el recorrido y puede salir a animarte más gente que en otras ocasiones. En este caso, la mayor parte del recorrido coincide con mis rutas habituales de entrenamientos por lo que sabía más que de sobra a lo que me enfrentaba.
Tras un buen calentamiento en compañía de Xabi Vega, nos dirigimos a la zona de salida para hacer unas aceleraciones y colocarnos en la parte delantera. Somos más de 2.000 corredores inscritos y conviene situarse en la parte delantera para no perder segundos en la salida.
No hay una pretensión específica de tiempo ya que, una vez superada la barrera de los 37 minutos, el siguiente objetivo es hacer un buen papel en la Behobia (Unai, no me des mucha caña por favor). Así que, como dice Xabi, vamos a salir a hacer un “buen entreno”. Es una buena forma de quitarnos presión de encima.
Salimos fuerte y, al paso por el kilómetro 1 (3’28’’), decidimos bajar el pistón. Nos colocamos en un grupito hasta que, en torno al kilIMG_9743ómetro 4, me descuelgo del mismo. Paso unos momentos difíciles, coincidiendo con el tramo de Sagües y con el tramo de ida del paseo nuevo (ascendente y de piso irregular). En la bajada hacia la Parte Vieja y en el propio callejeo por esta zona, consigo sobreponerme y los parciales van bajando de nuevo. En los momentos en los que peor lo paso, me acuerdo de Bjarne Riis. Llevo un par de días leyendo “Nubes y claros”, biografía del ciclista danés y me viene a la mente una de las anécdotas que relata: “Si ganas la carrera te regalo una bicicleta de carreras de verdad” le prometió su padre antes de su primera carrera. Mi meta y mi recompensa eran mucho menos ambiciosas pero me ayudaron igualmente.
Al salir de la calle Mayor y girar hacia Ijentea, una agradable sorpresa (los Aitas) me dan el empujón definitivo para encarar los últimos kilómetros al ritmo necesario y ¡pegadito a la barandilla, Romain!
Los dos últimos kilómetros coinciden con mi lugar habitual de entrenamiento para las series así que decido apretar los dientes y lanzarme a ganar unos cuantos segundos al crono. Voy pasando a algunos corredores y me lanzo a por la interminable recta de meta al salir del túnel del Antiguo. Se van sucediendo los diferentes arcos hinchables hasta que por fin aparece el de meta. Al cruzar la línea de meta, no soy capaz de decir el tiempo que he hecho pero si tengo la seguridad en que he rebajado mi marca personal.
Estaba en lo cierto, había conseguido dar otro mordisquito (de 9 segundos) a mi marca hasta dejarla en 36:22.
Próxima estación: La Clásica (15k).

*: El día 13 de junio (6 días después de las 5 Millas del Urumea) corrí el 1.000 de ATECE pero, como fue en el miniestadio de Anoeta, no lo tengo en cuenta.