Archivos para mayo, 2019


Última etapa de este apasionante viaje que nos ha permitido conocer un maravilloso país. Continuamos en Ammán y hoy haremos una nueva ruta circular con destino a Jerash.

Día 9: Amman –> Jerash –> Amman

Hoy nos desplazamos hacia el norte de Amman, hasta la encantadora ciudad de Jerash, situada a 52 kilómetros de la capital. Volveremos a Amman para recoger las maletas y dirigirnos al aeropuerto internacional de la Reina Alia.

Jerash o “Gerasa” es sin duda una de las ciudades romanas más hermosas y mejor conservadas en el Cercano Oriente, la ciudad de los 1.000 pilares.

Después de Petra, Jerash es el segundo destino turístico más visitado de Jordania. La antigua ciudad de Jerash puede situar con orgullo el comienzo de su ocupación por parte de los hombres hace más de 6.500 años. Conquistada por el general Pompeyo en el año 63 a. C., pasó bajo el control romano y se convirtió en una de las diez grandes ciudades romanas que componen la Confederación de Decápolis.

Llegamo a las inmediaciones de Jerash después de un viaje movidito fruto de las inclemencias meteorológicas. Llueve con fuerza, graniza e incluso cae aguanieve mientras circulamos en nuestra mini-van La temperatura exterior es de 5ºC. Vamos un poco desanimados porque el plan para Jerash es visitar ruina romanas y estas se encuentran al aire libre, claro.

Paramos a degustar unas delicias locales en un restaurante a la entrada del pueblo y, como por arte de magia, el cielo se abre y luce el sol. Nos las prometemos felices.

Tras un breve almuerzo, nos dirigimos al centro de visitantes y comenzamos nuestra visita no sin antes haber hecho acopio de paraguas: gracias al chofer que nos prestó 5 paraguas.

Nada más comenzar la visita, empieza a chispear y pronto la lluvia y el viento empiezan a arreciar. Los paraguas sirven de poco y nos refugiamos en un arco. Blanca, Sergio y la Rubia deciden volverse al centro de visitantes mientras que Diego, la Ama, el guía y Yo continuamos. Enseguida nos damos cuenta de que no es buena idea y Diego y Yo nos volvemos. No sin pena, puesto que lo que se adivina es ciertamente prometedor. De vuelta, nos mojamos mucho (sobra decir que mi ritmo con la rodilla escayolada no es como para echar cohetes).

La Ama tarda un rato en volver y llega empapada. Nos tomamos algo caliente y volvemos al coche para regresar a Amman y visitar la Ciudadela (si el tiempo lo permite).

Desgraciadamente, no para de llover así que nos tenemos que conformar con una visita desde el coche. Otra espinita que, junto con la del desierto, nos queda clavada y nos brinda una nueva “excusa” para regresar a Jordania.

En mi primer entrada sobre este viaje, os decía que:

Antes de iniciar el viaje familiar a Jordania, cuando pensaba en este país de oriente medio, me venían a la cabeza dos conceptos: Petra y mar muerto.

Ahora, unas semanas después de concluirlo, me vienen palabras como: acogedor, llevadero, viajable, monumental,…

Me ha llamado la atención el escaso valor que le dan a los detalles. Puede que sea por necesidad o puede que sea por gusto o simplemente por una valoración de lo práctico:

  • Las casas, con ojos de alguien que vive en Europa, están inacabadas (forjados a la vista para ¿un futuro piso superior?).
  • Las carreteras de dos carriles, son en la práctica carreteras de tres carriles. Si el que va se echa a un lado y el que viene de frente al otro, en medio cabe un tercer vehículo.
  • Las aceras están a medio construir.
  • El tráfico es caótico y desordenado (pero no hemos visto apenas accidentes). Se puede hacer un cambio de sentido prácticamente en cualquier sitio. Esto mismo me llamó la atención en Bali, por cierto.

No quiero acabar el relato sin una pequeña reflexión: un país en el que “gracias” se dice “شكرا—šukran” y “azúcar” se dice “sukkar” no puede ser un país cualquiera. Podéis pinchar en los enlaces para escuchar las pronunciaciones.

¡Hasta pronto!

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El viaje va llegando a su fin. En lo que nos queda, nuestra base estará en Ammán, la capital Jordana.

Día 8: Amman –> Castillos del desierto –> Amman

Como tenemos base en Ammán para 3 días, haremos rutas circulares. La primera, la de hoy, nos llevará a visitar algunos de lso cerca de 20 castillos del desierto.

ruta circular para visitar los castillos del desierto

Los castillos se construyeron entre los siglos VII y VIII bajo los califas de los omeyas, quienes hicieron de Damasco su nueva capital en 661.

La mayoría de los castillos se encuentran en la antigua ruta comercial hacia Medina y Kufa. Los castillos del desierto de Jordania son hermosos ejemplos tanto del arte como de la arquitectura islámica primitiva. Sus finos mosaicos y frescos, tallas de piedra y estuco están inspiradas en la mejor arquitectura persa y greco: las tradiciones romanas.

Llamados castillos debido a su imponente estatua, los complejos del desierto en realidad sirvieron para varios propósitos, como estaciones de caravanas, centros de comercio, pabellones de complejos turísticos y puestos de avanzada que ayudaron a los gobernantes lejanos a forjar lazos con los beduinos locales.

Qasr Kharana, Amman Governorate, Jordania

El Qasr al-Jarana se encuentra a unos 60 km al sudeste de la capital, en medio de una llanura desértica, sobre una pequeña loma de 15 m de altura, cerca de la autopista 40, que une Ammán con Azraq. Es uno de los primeros castillos construidos por los omeyas en esta región, y aun así se encuentra muy bien conservado, destacando en medio de la estepa desértica con su forma cúbica, de cuatro lados y torres en las esquinas que no superan la altura de las paredes, además de torres semicirculares en el centro de cada fachada y una entrada única. Está hecho con piedras de arenisca unidas con mortero.

Qusair Amra, Al-Hurriyah St 230, Amman, Jordania

Es el más célebre de los castillos del desierto ubicados en lo que hoy es el este de Jordania. Fue construido a principios de siglo VIII, en algún momento entre 723 y 743, por Walid Ibn Yazid, el futuro califa omeya Walid II, en la época de expansión de la dominación islámica en esta región. Es uno de los ejemplos más notables del primer arte omeya y de la arquitectura islámica. Está considerado uno de los ejemplos más importantes del primer arte y la arquitectura islámicos.

El edificio es en realidad el resto de un complejo más grande que incluía un verdadero castillo, del que sólo quedan los cimientos. Lo que queda hoy es una pequeña cabaña de campo, que pretendía ser un retiro real, sin ninguna función militar. Destaca sobre todo por los frescos que quedan en los techos interiores, que representan, entre otros, a un grupo de gobernantes, caza, mujeres desnudas y, sobre una habitación de baño, una representación precisa del zodiaco. Esto ha llevado a la UNESCO a declararlo Patrimonio de la Humanidad, uno de los cinco del país.2​ Esta calificación, y su ubicación junto a la más grande autopista este-oeste de Jordania, relativamente cerca de Amán, hacen de este lugar uno de los principales lugares turísticos del país.

Qasr Al Azraq, Azraq, Jordania

El castillo de Qasr Al Azraq o simplemente Qasr Azraq, la “fortaleza azul” en árabe, está situado a unos 100 km al este de Ammán, en las afueras de la ciudad de Azraq.

Su valor estratégico se debe a un cercano oasis, la única fuente de agua en esta desértica región. Los romanos militarizaron este lugar por primera vez, y más tarde se construyó una mezquita. La construcción definitiva fue realizada por los mamelucos en el siglo XIII, explotando las canteras de basalto de la zona, con lo que el castillo tiene un aspecto mucho más oscuro que el resto de edificios cercanos.

Más tarde, fue usado por los otomanos durante su hegemonía sobre la región. Durante la Rebelión Árabe, T. E. Lawrence centró aquí sus operaciones entre 1917 y 1918.

Ya queda poco para terminar el viaje pero… ¡continuará!


Continuamos nuestro road trip particular por tierras jordanas, esta vez en dirección a Amman, la capital, previo paso por el Mar Muerto.

Día 7: Aqaba –> Mar Muerto –> Amman

Hoy tenemos un largo viaje por delante. Nos dirigimos de Sur a Norte con parada para comer y para “disfrutar” de las aguas del Mar Muerto.

Llegamos al Mar Muerto con el tiempo justo para comer antes de que cierren el restaurante del hotel. Cambio de ropa y a iniciar el descenso hasta la orilla del Mar Muerto. Teniendo en cuenta que voy con la rodilla escayolada y con un bastón de Trekking, toda una odisea.

En mi mente tenía grabada la icónica imagen de una persona tumbada boca arriba leyendo el periódico en el Mar Muerto…

Sin embargo, el agua estaba revuelta y había bastante ola en la playa del hotel así que un mini baño. La sensación de flotabilidad es brutal. Te echas hacia atrás y como si estuvieras sobre una tumbona. Eso sí, ojito con los ojos, que la sal escuece y mucho. Y con las heridas, por supuesto. Acabo de comprobar en Google que la salinidad del Mar Muerto ronda los 350 – 370 gramos por litro frente a los 35 gramos de un océano… Imaginaos meter 350 gramos de sal en una botella de un litro de agua.

Después del baño, un baño de barro en la orilla para dejar la piel suave suave. Aplicar barro a discreción y dejar que se seque al sol. Después hay duchas de agua dulce a pocos metros de la orilla.

Baño de barro

Todavía tuvimos un rato para disfrutar de las piscinas del hotel, del sol y de las vistas al Mar Muerto.

Panorámica del Mar Muerto desde el Dead Sea Hotel Spa

Llega el momento de retomar la carretera para volver a Amman, donde comenzó nuestro viaje y donde concluirá en unos días. Estamos cansados así que directos al hotel para deshacer maletas y bajar a cenar al restaurante.

El Mar Muerto es otra de esas experiencias que merecen ser realizadas al menos una vez en la vida. Os recomiendo llevar gafas de nadar/bucear para evitar que el agua os entre en los ojos.

Continuará


Continuamos nuestro road trip particular por tierras jordanas, esta vez en dirección a Aqaba, ciudad bañada por el mar rojo.

Día 4: Wadi Rum –> Aqaba

Amanece nublado por lo que tampoco podemos disfrutar de un espectacular amanecer en el desierto. La excursión en globo ya había sido cancelada la tarde pasada así que desayunamos y nos dirigimos al centro de visitantes para continuar nuestro viaje.

Hoy nos desplazamos hasta la ciudad de Aqaba, en el extremo Sur de Jordania, a orillas del Mar Rojo. Recorremos los apenas 64 kilómetros que separan ambos puntos en poco más de una hora con una parada incluida para comprar algún souvenir.

Acaba es una tranquila ciudad situada en el extremo Sur de Jordania y en el extremo Norte del Mar Rojo. Una enclave situado a escasos kilómetros de las fronteras con Israel, Egipto y Arabia Saudí. Además, cuenta con el único puerto marítimo de Jordania.

Aqaba, cruce de caminos

Llegamos a acaba para disfrutar de tres días de descanso después de Petra y de Wadi Rum y antes de Ammán.

Sol, playa, piscina y una agradable excursión en barco para ver la puesta de sol son nuestras ocupaciones durante estos días. La temperatura es agradable y el agua del mar es soportable.

Al segundo día, dos de los miembros del grupo se vuelven (tal y com estaba previsto) por lo que el grupo se reduce a 6.

Aqaba es un buen retiro para unos días de descanso sobre todo si viajáis con niños. Un bonito paréntesis entre tanta historia y tanta caminata.

Continuará