Archivos para abril, 2019


Continuamos con otro de los platos fuertes de nuestro viaje a Jordania, el desierto de Wadi Rum.

Día 3: Petra –> Wadi Rum

Hoy nos desplazaremos hasta el desierto de Wadi Rum, situado en el extremo Sur de Jordania. Personalmente, era lo que, a priori, más me atraía de todo el viaje. Ver anochecer y/ ver amanecer en el desierto era una cosa con la que soñaba desde que cerramos el viaje.

El trayecto desde Petra hasta el centro de visitantes de Wadi Rum es de 107 kilómetros y, desde el centro de visitantes hasta nuestro hotel situado en el área protegido de la reserva es de otros 10 kilómetros (estos los hicimos en vehículos todo terreno, la furgoneta no podía circular por el desierto).

Nada más llegar al centro de visitantes, montamos en un todo terreno tipo pick-up para nuestra visita guiada al desierto. Vamos en la caja del coche para admirar mejor los paisajes. En cuanto nos alejamos un poco del punto de encuentro, nos quedamos solos. Mires a donde mires, solo se ve arena e imponentes montañas.

Es un paisaje salvaje y hostil. La lluvia y la tormenta de arena deslucen la parte final de la visita y nos hacen temer lo peor de cara al paseo en globo del día siguiente.

Finalizada la excursión, comemos en una gran carpa en la zona no protegida del desierto y nos dirigimos al centro de visitantes desde donde nos conducirán a nuestro hotel-campamento. En este punto Omar nos confirma que la salida en globo se ha suspendido por las condiciones meteorológicas.

Una vez instalados en nuestras “martian tents” – una especie de iglús con la parte delantera transparente para poder ver el cielo estrellado – Diego y Yo fuimos a explorar una duna que teníamos enfrente del campamento. ¡Cómo engañan las distancias en el desierto! Parecía que estaba cerca y que era más bien bajita. Nos costó un buen rato ir y volver. Una vez de vuelta, nos juntamos todo el grupo y nos dirigimos a la gran carpa que hace las veces de comedor y de zona de recreo.

Una vez que cae la luz, no hay mucho que hacer en el desierto. Pasear resulta peligroso, las habitaciones no tienen televisión y la cobertura es ciertamente escasa e intermitente. Esto no es un problema en sí mismo pero sí es importante conocerlo para dejar los planes bien atados antes de entrar a la reserva. Así que llevaos un buen libro y a leer en el iglú bajo la luz de las estrellas. Como estaba el día nublado, no pudimos disfrutar del atardecer con el que tanto había soñado. Ya tenemos excusa para volver 🙂

No pudimos aprovechar el desierto al 100% pero sí pude corroborar el potencial que creía que tenía. Quizá sea el punto más negro del viaje. Era la etapa que más ilusión me hacía y es en la que más contratiempos nos hemos encontrado. Como he comentado antes, una excusa perfecta para volver a Jordania.

Continuará

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Antes de iniciar el viaje familiar a Jordania, cuando pensaba en este país de oriente medio, me venían a la cabeza dos conceptos: Petra y mar muerto. Ahora, a unas cuantas hora de ponerle fin, se me ocurren unos cuantos más.

Pero vamos por el principio. Volamos desde Biarritz hasta Ammán con escala en París CDG. Aterrizamos en Ammán a medianoche y nos dirigimos al hotel para descansar. Al día siguiente comienza nuestro road trip por Jordania. 

Día 1: Ammán –> Petra

Desayuno, preparar maletas y a la furgoneta donde nos esperan el conductor y el guía. Hoy haremos noche en Petra y tenemos un interesante viaje por delante. El viaje es ameno ya que, a pesar de lo poco fluido y ordenado que es el tráfico, el guía no para de explicarnos cosas sobre Jordania y sobre las visitas que están por venir. Es un guía local (Omar) que habla un perfecto español.

Primera etapa

La primera parada es Madaba, una pequeña ciudad en el centro de Jordania, ubicada a 33 km al sur de Ammán. Era una importante estación cristiana primitiva en la ruta del peregrino desde Jerusalén hasta el Monte Nebo a través del río Jordán. Esta ciudad cuenta con muchas iglesias decoradas con mosaicos, de ahí su apodo de “Ciudad del mosaico“. Ahora está habitada por cristianos y musulmanes, un ejemplo de tolerancia religiosa entre cristianos y musulmanes en Jordania.

También se la conoce como la ubicación del “Mapa Madaba“, situado en la Iglesia de San Jorge, que se construyó en el siglo VI y muestra representaciones de Jerusalén y partes de Tierra Santa.

Después de la parada para la comida (en un restaurante de carretera muy apañado), nos dirijimos al castillo de Ash Shobak, conocido con el nombre de “krak de Montreal”. Fue construido por los cruzados en 1115 en la cima de una colina y fue la principal fortaleza de Transjordania. Tras una ascensión por una empinada pendiente, se pueden visitar las ruinas, rodeadas por una soledad mineral absoluta, tan impresionantes que parecen fundirse en los estratos geológicos.

Como andamos bien de tiempo, Omar nos propone un cambio de planes, visitar la pequeña Petra esta tarde en lugar de mañana por la mañana y así dedicar el día de mañana a Petra. Aceptamos y nos dirigimos al “aperitivo antes del manjar” con la esperanza de llegar antes de las 18:00, hora de cierre. Llegamos a las 17:57 y nos dejan pasar. Como es la hora del cierre, apenas quedan visitantes y podemos disfrutar de la visita sin apenas personas. Sin saber lo que nos espera mañana, apenas nos adentramos 500 o 600 metros en el complejo, nos trasladamos al pasado. Todo un acierto.

Tras la visita a Little Petra, nos dirigimos al hotel Hyatt Zaman, situado en las montañas a 10 kilómetros del centro de visitantes de Petra. Un complejo que anteriormente era una antigua localidad llamada Taybeh y que ofrece impresionantes vistas a la cordillera de Sharah.

Cena en el restaurante del hotel (buen surtido de buffet con comida Árabe) y a la cama, que mañana espera un día duro.


Continuamos con uno de los platos fuertes de nuestro viaje a Jordania, Petra.

Día 2: Petra

Hoy apenas utilizaremos el transporte para dirijirnos del hotel al centro de visitantes de Petra y para volver al hotel. Llega uno de los platos fuertes del viaje, la visita a Petra.

La visita a Petra es un deleite para los sentidos y te transporta a otra época. Conviene prepararla de antemano (estudiar bien qué ver y dónde encontrar cada elemento) o ir acompañado de un buen guía. Si se hace “a lo loco”, se pierde uno muchos detalles y matices de un sitio tan rico en historia y en historias. Muchas historias son leyendas y la predisposición de cada uno a empaparse de ellas marcará en gran medida el resultado de la visita.

Es imprescindible llevar un calzado cómodo (zapatilla deportiva o de trekking), gorra y agua. La visita puede realizarse a pie, en caballo (algún tramo), el carro tirado por caballos (algún tramo) y en burro (algún tramo). Nosotros optamos por el recorrido a pie y anduvimos unos 13 kilómetros.

Petra fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1985. Visitamos la ciudadRosa-Roja” de Petra, construida por los árabes nabateos que excavaron sus tumbas monumentales, palacios, templos y tesorería de la piedra arenisca de la roca del desierto en sus tonos naturales de rosa y oro. El primer tramo que lleva hasta la entrada del impresionante desfiladero (Siq) puede realizarse en caballo (incluido con la entrada). Hasta aquí el paisaje es bastante normal, salpicado por alguna que otra tumba.

Entonces nos adentramos en el desfiladero (Siq), la calle principal de Petra, una garganta de 80 metros de profundidad y unos 1.200 metros de largo que conducen hasta el Tesoro, la joya más reconocible de Petra. El desfiladero es sencillamente impresionante, espectacular. No parábamos de mirar hacia arriba, a un lado y al otro a la vez que atendíamos las explicaciones Omar.

Poco antes de llegar al final del desfiladero, nos contó una interesante historia de un águila, sus ojos, que si la fé mueve montañas,… nos hizo caminar en fila india, darnos la vuelta, mirar hacia lo alto del desfiladero para ver el águila… Hasta que nos invitó a girarnos otra vez de cara al desfiladero y entonces lo vimos, el Tesoro de Petra.

El Tesoro es la imagen más icónica de Petra y donde más gente se concentra. Si vais por la mañana, os recomiendo parar tanto a la ida como a la vuelta, cuando el sol comienza a ponerse y los colores de las piedras van cambiando.

Una vez finalizado el desfiladero y tomadas las fotos de rigor en el Tesoro, el camino se abre y da paso a una amplia avenida, la calle de las fachadas, flanqueada por tumbas, cuevas, un teatro y el gran Templo, del que apenas quedan en pie unas cuantas columnas.

Al final del recorrido hay un par de restaurantes donde reponer fuerzas para el camino de vuelta y, para los más valientes, el Monasterio.

La subida al Monasterio comienza al final de la calle de las fachadas, una vez pasados los restaurantes. El amable piso duro de la calle de las fachadas se convierte en un camino de arena que enseguida se transforma en una tortuosa subida con cerca de 900 escaleras. La subida es dura pero el Monasterio bien la merece. De verdad, no os quedéis con las ganas de hacerlo. El esfuerzo (y el dolor de rodilla que me traje de recuerdo lo merecen). A diferencia del Tesoro, apenas había gente cuando llegamos al Monasterio y pudimos admirar esta majestuosa construcción tallada en la piedra.

Al bajar del Monasterio, llega el momento de desandar el camino andado para regresar al centro de visitantes. Podéis volver por vuestros pasos o tomar un camino a la izquierda que sube una pequeña colina y llega a las tumbas reales (recomendado). Tras ver las tumbas, bajamos hasta el Tesoro para hacer más fotos con la luz del atardecer y recorrer el desfiladero en sentido inverso.

Vaya día, unos 13 kilómetros caminados y muchas imágenes grabadas para siempre en la retina. Petra por sí misma ya merece un viaje a Jordania.


(Carreras populares – Millas por la Salud Salto Systems)

2 x 3 millas (pareja mixta)

Los quehaceres profesionales han relegado a un segundo (o tercero, o cuarto o quinto como comentaba con Hossain Kaanache el sábado) mi participación en carreras populares.

Tanto es así que, este año, a pesar de entrenar con regularidad, apenas me he puesto 3 dorsales (el segundo fue el de la semana pasada en Irún). La falta de un objetivo claro, la alimentación un poco descuidada y la cabeza en otro sitio han provocado que el rendimiento haya caído de manera natural.

Con estos antecedentes, Hoki Guerrero me animó a participar en la carrera de parejas y no me lo pensé dos veces. Me gustan las carreras mixtas y de relevos, es un aliciente extra. Y encima con Hoki, como para negarme.

Así que el domingo pasado nos plantamos en Irún para disfrutar de una buena mañana. Por si la compañía de Hoki no fuera suficiente, fuimos en el coche con el incombustible y probablemente recordman en alguna especialidad (aún sin saberlo), Romain Purro: marathonMan.

Mañana calurosa, entre primaveral y veraniega por el paseo de Colón de Irún. Un formato de carrera (vueltas a un circuito circular de una milla) que favorece la presencia de público.

La carrera

Al poco de salir, se hacen dos grupos y Hoki y Yo nos quedamos en el tercer grupo, detrás de la.primera pareja mixta. Antes del primer cambio de sentido, nos ponemos en cabeza y continuamos en esta posición hasta cruzar la meta. El formato también permite controlar a los rivales y dosificar fuerzas.

Fotografía de Javier Zatarain

Una gran experiencia compartir 3 millas con Hoki, a quién el público quiere y anima mucho.

Lo de hoy en los 10k de la media lo dejamos para otro día.

Ahora asegyir entrenando y a afinar el peso para los 10k de Hondarribia.

Gran organización del BAT y de Salto Systems.

¡Gracias por la camiseta, Norman Cuenca!

Mila Esker Hoki!

Nuevo blog – separación de contenidos

Publicado: 1 de abril de 2019 en Uncategorized

Mi nueva aventura profesional me ha llevado a tomar la decisión de separar los contenidos del blog. A partir de ahora, este espacio (viajarxviajar) queda reservado para entradas relacionadas con viajes, con crónicas de carreras, con curiosidades, fotografías, etc. Con todo excepto con el análisis de datos.

Para todo lo que tiene ver con el análisis de datos, os emplazo a mi nuevo foro, disponible en www.datacy.es/blog.

Os animo a que lo sigáis para que no os perdáis ningún detalle.

¡Hasta pronto!