Archivos para enero, 2016


Hoy es lunes, 4 de enero de 2016 y es día de series, el primero de los 3 que tocan esta semana. Menudo comienzo de año más calentito para mis piernas. Es lunes así que comenzamos semana, ciclo y año. Qué importante es empezar bien cualquier cosa, ¿verdad? Te da confianza.

De la importancia de la predisposición  ya os hablé en otro post así que ya os imaginaréis que mi cabecita va preparada para sufrir. Un sufrimiento controlado en este caso ya que tocan 6 “miles”, es decir, 6 repeticiones de 1.000 metros cada una de ellas. Hay que ir fuerte pero sin ir a tope. En concreto, a un ritmo de 3’36” por kilómetro.

Empiezo el calentamiento y voy pensando en los 6 intervalos. Siempre me pasa, estoy ansioso por acabar el calentamiento y empezar el trabajo duro cuanto antes. Pasado el primero kilómetro las piernas me duelen, están torpes, cansadas. Se encienden todas las alarmas. ¿Voy calentando y me duelen las piernas? No puede ser, ¿cómo voy a hacer los 6 miles? La cabeza empieza a trabajar a marchas forzadas. El sábado hicimos un muy buen entreno Xabi y Yo rodando algo más de 18 kilómetros a ritmos altos y ayer fui a rodar por Jaizkibel. Lo habitual en las últimas semanas del año.

El caso es que empiezo a asumir la derrota. Empiezo a asumir que no voy a ser capaz de sacar adelante las 6 repeticiones. “Bueno, puedo hacer un seismil a un ritmo alto” me digo a mí mismo. Con estos pensamientos acabo el calentamiento y paro un minutillo para coger aliento e intentar el primer mil. “Si hago el primero, ya solo tendré que hacer un cincomil” me canto a mí mismo. Porque, una vez que ataco el mil, lo acabo, eso seguro.

Salgo disparado a por el primer mil y voy pensando en que, en el peor de los casos, solo me quedará un “cincomil”. Termino cansado (solo faltaba) pero con las piernas bastante bien. Al medio minuto ya estoy convencido de que haré el segundo mil y que, por tanto, en caso de no poder afrontar el tercero, solo me quedará un “cuatromil”. El segundo mil pica ligeramente hacia abajo y se hace un poco más llevadero. Enseguida me doy cuenta de que el tercero también caerá. Por lo tanto, en el peor de los casos, tendré que hacer un “tresmil”.

Voy sacando los miles con mucho trabajo mental y con unas piernas mucho más enteras de lo que me esperaba después de las malas sensaciones del calentamiento. Al acabar el quinto mil, me encuentro pletórico. Ya solo queda uno, y encima “en bajada”. Se que lo voy a sacar y con buena nota. Me siento orgulloso de haber llevado a buen puerto el entreno y de poder empezar con confianza la semana, el ciclo y el año deportivo.

Lección: nunca salgas derrotado, eres capaz de mucho más de lo que crees.

Lección 2: ponte pequeñas metas, paso a paso, metro a metro, zancada a zancada, farola a farola, serie a serie, kilómetro a kilómetro, entreno a entreno, lo que sea. Pequeñas metas, pequeños logros, pequeñas recompensas.

Lección 3: tengo que trabajar más en la predisposición para los calentamientos. Propósito de año nuevo.

Hasta la próxima.

Captura

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Una cita fija en el calendario cuando las condiciones lo permiten. Un acto entre lo deportivo y lo festivo. Una nueva ocasión para juntarnos los EGfisios (con ausencias y con la aportación de calidad de Elena Silvestre). 

Comentaba en Facebook que me daba pena que, de un año para otro se me olvide el calor del público en esta prueba, sobre todo en estos tres puntos calientes: El Paseo de la Concha desde La Perla hasta el Ayuntamiento; lo viejo y la calle Easo. Sobre las 3 de la tarde nos acercamos a loa relojes para hacernos la foto de equipo en un paseo apenas transitado por algún corredor calentando. Apenas una hora más tarde, una barrera humana jaleaba a loa corredores a su paso. Entrar a lo Viejo por portaletas ya es de por si ayractivo. Si lo haces con un eco de gritos de fondo, impresionante. Y esto no ha hecho más que empezar, al girar a la izquierda y encarar la Calle Mayor, los gritos son ensordecedores. Otro tanto ocurre al paso por Santa Maríany por el primer tramo de la 31 de Agosto. Ya hacia el final del recorrido, en la calle Easo, otro muro humano, esta vez a amboa lados, escolta a los corredores hasta la línea de meta. Brutal, impreionante. En mi opinión, lo más espectacular es el paso por lo viejo, se te pone la carne de gallina. Gracias. 👏👏👏

Respecto al recorrido, me gustan los cambios en la salida, un acierto de la organización, al igual que lo fue el cambio en la llegada del año pasado. Lo que sigue sin convencerme es el dorsal pegatina. No me da seguridad y, de hecho, vi muchos pegados en el suelo. Los imperdibles pueden dar sus problemas pero fijan bien el dorsal. Siempre bajo mi punto de vista.

En lo deportivo, contento por el tiempo realizado. Que no me gusta correr por las tardes es algo ya conocido. No es cuestión de buscar excusas, es una realidad. Se me atragantan los kilómetros centrales al correr en estaa horas. Aguante gracias a Aitor y al final le dinoa vuelta y fui a más.

Ritmo medio de 3’43” para un 54 puesto.

San Silvestre Donostiarra 2015 – llegada a meta. No acierto a interpretar la cara que tengo. Me gusta el cambio de recorrido. Es una pena que, Bravo. 👏👏👏. O quizá sea mejor olvidarlo porque, cuando vas tocado y apenas puedes seguir al grupo, el público te da un punch extra. Bonita forma de cerrar el año. San Silvestre Donostiarra Amara KE