Archivos para septiembre, 2015


XV Josetxo Imaz Memoriala, Lazkao
Domingo 27 de septiembre de 2015, 11:00
10.000m
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Hoy es día de carrera. La última vez que me puse un dorsal era 15 de agosto y estaba de vacaciones. Era una carrera en la playa, apenas 7 kilómetros por la arena de El Campello. Hoy es diferente, estamos a finales de septiembre, las vacaciones son parte del pasado y me enfrento a la Copa del Mundo por primera vez. No es una de las tres carreras que a comienzos de año marcamos como objetivo pero algo me dice que va a ser especial. Los últimos entrenamientos han sido muy buenos en tiempos y en sensaciones.
He oído hablar de la carrera y sé que suelen ir “los mejores”. Unai Azpiazu me ha detallado el recorrido de forma casi milimétrica pero hay que sentirlo en las piernas para conocerlo bien. Sobre el papel, 10.000m “rápidos”.
Voy a Lazkao e compañía de Romain Purro, que va a encarar su carrera número 249. Aparcamos, recogemos los dorsales y nos entretenemos buscando información sobre los estratosféricos parciales que van marcando en el Maratón de Berlín e intentando (sin éxito) buacar tiempos de paso de Ibai Bereciarto en Zaragoza.
Llega la hora de calentar y decidimos recorrer una buena parte del recorrido, para experimentar lo que Unai me había contado de antemano. La cuesta entre el kilómetro 5 y el 6 promete poner el corazón a tope y dejar las piernas tocadas. Está seguida por una prolongada bajada y por un tramo de falso llano ascendente.
Volvemos al coche y nos cambiamos de ropa y de calzado antes de dirigirnos a la salida. Hay mucho público y diez minutos antes de la salida se rinde un bonito homenaje a Txiki Arrugaeta.
Con puntualidad y ante un cielo que comienza a abrirse, se da la salida. Rápida, muy rápida. Los primeros centenares de metros sirven para colocarse y coger grupo. En mi caso, lo hago en compañía de otros 5 corredores (somos 4 “Bolitas” y 2 “outsiders”). Regil, Unanue, Limón, Josu, Auritz y Yo nos dirigimos hacia Beasain. El primer kilómetro lo pasamos en 3’33’’ y decido no volver a mirar el crono. Van pasando los kilómetros y las sensaciones son buenas. La temida cuesta de mitad de recorrido la paso con buenas sensaciones, mejor de lo esperado tras el reconocimiento previo. Sin embargo, el falso llano que sigue a la bajada se me atraganta. Empiezo a sufrir y decido bajar el pistón y descolgarme del grupo. Sé que puede traer consecuencias porque quedan un par de rectas que solo se harán muy largas. Paso un mal momento hasta que empieza a dar caza a Manu Unanue. Vamos un rato junIMG_9456tos hasta que, tras un pequeño repecho, le descuelgo. Con los ánimos renovados, afronto la larga recta que nos llevará hasta el centro de Lazkao. A falta de unos 900 metros, Elena Loyo me da caza y decido pegarme a ella. Esto me da un doble impulso. Por un lado, ella viene más fuerte así que es una buena rueda a seguir y, por otro lado, los aplausos que recibe son impresionantes y, aunque no vayan dirigidos a mí, pues ayudan. También ayuda ver a Ivan Verdugo, con el que tan buen rodaje compartimos el domingo pasado, a pocos metros, cada vez más cerca. Hubiera sido bonito entrar a meta juntos.
Aguanto con ella hasta que salimos de la curva que da a meta, momento en el que pega un cambio de ritmo ante el que ni mis patitas ni mi cabeza reaccionan.
Cruzo la meta sabiendo que he logrado una gran marca, por debajo de los 37 minutos. No sé cuánto por debajo y ni siquiera me acuerdo de parar el reloj. De hecho, no lo supe hasta que no lo leí en Facebook gracias a Gabriel Beldarrain, al que no se le escapa una.
36:31, 36 minutos y 31 segundos. 3 minutos y 39 segundos por kilómetro. 29 segundos menos que mi anterior marca personal en esta distancia. O, lo que es lo mismo, 3 segundos menos por kilómetro. Si es mucho o si es poco, que cada uno lo juzgue. Lo que si os puedo asegurar es que a mí me ha costado mucho. Muchas horas de entrenamiento (algunas con la inmejorable compañía de Xabi Vega), muchas horas de sueño robadas, muchas horas de familia perdidas, muchos kilómetros recorridos, muchas horas en el gimnasio, muchas zapatillas desgastadas y muchos sacrificios. Dicho lo cual, no puedo sino gritar que “ha valido la pena”. Y que solo es un punto y seguido ya que a la vuelta de la esquina tenemos la BSS.
En cuanto a la carrera en sí misma, agradecer la buena medición del recorrido y la buena señalización de los kilómetros así como el calor del público.
Gracias a Unai Azpiazu por los detalles del recorrido y por los nombres de mis compañeros.
Gracias a Lasterketak por las fotos.
Gracias a la Familia, por aguantarme, apoyarme y hacer que pueda seguir entrenando cada día.
Gracias a Sasoituz por la parte (mucha) que os toca.

IULEN

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