Archivos para junio, 2015


El domingo era día de carrera, así que el sábado por la tarde, me lancé a consultar la previsión meteorológica. Tanto si el pronóstico es favorable como desfavorable, me gusta contar con la información. Sorpresas, las justas. Tal y como me temía, se esperaba mucIMG_7214ho calor, 27 grados a la hora de la carrera. Soy muy friolero en general pero, para correr, prefiero el tiempo fresco.
Así que me preparé para una carrera con calor. A falta de pocas horas para la carrera poco se puede hacer internamente así que preparé una botella de agua fría para poder refrescarme en la salida, antes del chupinazo.
Llegó el domingo y, para mi sorpresa, el día se nubló bien pronto. Buena señal para mis intereses. No hacía demasiado calor pero durante el calentamiento pude comprobar que la humedad si era muy alta.
Nada más aparcar en Antxo, fui a recoger el dorsal y me “asusté” al comprobar que los dorsales eran los de la Media Maratón de Donostia (de la que no guardo un buen recuerdo deportivo). Suerte que no sea supersticioso porque ya eran dos factores los que se repetían: meteorología y dorsal.
Éramos apenas 100 corredores así que me situé en la parte delantera. Seguí con el grupo de cabeza los primeros cientos de metros hasta que el grupo se rompió. Por delante se fue un grupo de unos 7IMG_7213 corredores, a pocos metros 2 corredores más y un poco más rezagados un cuarteto del que tiramos tanto Josema Ramada (principalmente) como Yo.
Fuimos así durante gran parte de la carrera hasta que cazamos a uno de los integrantes de la pareja que iba entre la cabeza y nuestro grupo y a Ibai Bereciarto, que salió fuerte, con el grupo de cabeza.
Eran cuatro vueltas a un circuito sin grandes cuestas pero en continuo desnivel. En el centro de Antxo se había congregado un público muy generoso que no ahorraba aplausos a cada paso de los corredores. Sin embargo, en la parte más dura, la zona de Molinao, apenas había público. Totalmente comprensible porque las actividades estaban focalizadas en el centro.
La última vuelta se me hizo larga. El sol empezaba a asomar y la humedad era brutal. Bonito detalle el de la organización, que ofrecía botellines de agua en cada una de las vueltas.
Al final, al sprint no pude con Josema, que se me fue nada más salir de la última curva. Muy contento por el tiempo realizado, 25:24 y por haber acabado fuerte el último kilómetro.
Un último agradecimiento a Gorka Elarre que estuvo echando fotos sin parar. La que aparece en el post es suya.
Ahora, ¡a seguir entrenando!

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“Fracasado no es el que fracasa sino el que no lo intenta”
Cuántas veces he escuchado y leído esta frase y cuántas frases he reconocido lo acertada que es. Sin embargo, una cosa es pensar en ella como concepto y otra vivirla en tus propias carnes.
El pasado 31 de mayo era un día marcado en mi calendario, un día especial. Era domingo y se celebraba la Media Maratón de San Sebastián. A principio de temporada la marqué como uno de los tres objetivos de la temporada. Recuerdo que el objetivo era bajar de 1h22m.
Media Donostia 2015A mediados de marzo, estuve 3 semanas parado por una sobrecarga en el soleo y perdí el buen estado de forma que había acumulado en la pretemporada y en las primeras carreras del año. Una vez recuperado a nivel médico, entrené duro para intentar llegar a punto. Decidimos correr la carrera con un objetivo de 1h20m – 1h21m. Iba esperanzado e ilusionado, a la par que nervioso por mi debut en una prueba de esta distancia.
Salió un día caluroso y ya lo noté en el calentamiento, en compañía de Xabi. Nada más encontrarnos, nos miramos y nos dijimos que no era el día. Sin embargo, decidí salir a por el tiempo previsto. Pasé el kilómetro 5 en el tiempo previsto y, a partir de ahí, empezó un calvario que se prolongó durante 16 kilómetros. Continuas paradas a beber agua, dolor de piernas y sufrimiento mental fueron mis compañeros de viaje. Tras la primera parada, decidí cambiar el chip y pasar al plan B: 1h24m para optar a dorsal de color morado en la próxima Behobia San Sebastián. Al paso por la primera vuelta (mitad de carrera) me di cuenta que este objetivo era igualmente inalcanzable. Así que tocó tirar de pundonor para acabar la carrera con un tiempo discreto, cercano a la 1h30m.
Nadie podrá decir que no lo intenté, salí a por el objetivo uno y peleé por el objetivo dos cuando vi que el uno era inalcanzable. No conseguí ninguno de los dos. Si hacemos caso de “la” frase, no se puede hablar de fracaso.
Sin embargo, siento que sí lo hice porque sufrí lo indecible para lograr una marca que podría haber logrado, a priori, con mucho menos esfuerzo. O quizá no. Es algo que nunca podré saber.
Con el paso de los días, las ideas se van aclarando, analizas la carrera y los días previos y te das cuenta de pequeños errores que pudieron condicionar la carrera.
Pero hay ciertas preguntas que no desaparecen de mi cabeza. ¿Hubiera hecho mejor tiempo si no hubiera salido tan fuerte? ¿Podría haber hecho el mismo tiempo con menos esfuerzo y sufrimiento?